No sabía el porqué de aquella pequeña serenata nocturna. Cerró los ojos, la boca, y se dispuso a disfrutarla. No podía hacer otra cosa: La muerte no deja hacer otras cosas…
No sabía el porqué de aquella pequeña serenata nocturna. Cerró los ojos, la boca, y se dispuso a disfrutarla. No podía hacer otra cosa: La muerte no deja hacer otras cosas…